Extraño Los Ángeles,
todo frío, mucha gente, viviendo solo,
con mis cosas, caminando, pensando que haré hoy,
qué veré en la televisión,
cambiando de canales, encontrando dos o tres cosas interesantes.
Comiendo El Pollo Loco, tomando un café en Starbucks, un helado del Thrifty, galletas de Albertson’s y helados en Ralphs también.
Apple Pies en Mc Donald’s, cuan feliz me hacían ellos!
Dos por un dólar, crujientes y calientitos.
Y, mientras tanto, sin preocupaciones, sólo paseando, viendo que se puede comprar,
pero, a veces, añorando estar aquí.
¿Qué contradicciones, no? Cuando estaba allá quería estar aquí,
y cuando estoy aquí, allá.
Mirando al cielo, pensando que harán los que quiero,
y respirando aire con smog, recibiendo infinitas gotas de lluvia en mi cabeza.
No sé, vivía solo, pero a veces no me sentía tanto así.
Extraño a mis tíos, a mi tía Irene y sus novelas de Telemundo,
a mi Tía Hilda y su estrés antes del quinceañero de Giovana,
a mi Tía Laura que me decía que viva siempre, que que importa el resto, más liberal ella,
a mi Tío Carlos y sus charlas sobre valores, sobre siempre aspirar a salir adelante, a ayudar al otro,
a mi Tía Mary y su lomito saltado a las once de la noche viendo el Soap Opera grabado en VHS,
a Lauren y sus risitas,
a Giovana y a su amiga Mónica,
al primo Nick y nuestros paseos y compras en el PacSun,
al tío Ricardo y su “not touching!”,
a Shawn y Shyra, él con su “horsey” y ella con su “I wish I wish I was a fish…”,
Papa Bud y Mama Mary, adorables personas,
Tony, Tia, Sandy, Vanessa, Judy, Katie,
hay tantísimas personas a las cuales quiero volver a ver…
pero hay otras más que me atan aquí, a Lima,
con su Miraflores húmedo, su invierno fuerte,
las fiestas, reuniones,
los amigos, la confianza y siempre un buen lugar a donde ir cerca.
Sería bonito estar aquí y estar allá un día sí, un día no.
Pero no se puede. 
Igualito, mientras esté aquí, no quiero perderme de nada,
como dije, hay muchas personas por las cuales me quedaría,
con las cuales puedo conversar sin temor al tráfico y al tiempo,
relajarme, ir pausado, tranquilo,
sabiendo que siempre encontraré a alguien que me anime y me diga que puedo
que me diga que me estima,
que me haga sentirme realmente como en casa,
con un calor y cariño que sólo se encuentran en casa.
Aquí, contigo, sonriéndome.
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