Es ya la enésima vez que sucede esto,
ando medio ido, medio distraído,
en una palabra : enamorado.
Pero, ¿no es muy pronto para decir eso?,
digo, no sé, de boca, su nombre,
sin embargo, en cada clase en la que la encuentro,
me pongo nervioso, pienso, la miro.
La miro cuando habla, y a veces una mirada tímida,
a veces coincidimos miradas,
y, no sé si será una idea mía, pero pienso que ella también me mira.
Y me emociono, pensando rápidamente en el futuro,
sin embargo, aún no doy ni el primer paso como para creer en él.
Debo decir que tuvimos un pequeño encuentro,
tu me dijiste algo totalmente extraño,
y yo, bueno, esperaba algo más,
sin embargo, fue algo inesperado.
Me acuerdo que ese día queria hablarte,
sólo que no veía la situación o el momento para hacerlo,
y, derrepente, me dijiste algo.
Sea lo que sea, pero me dijiste algo,
y te miré directamente,
y completaste mi día.
Ahora, reflexiono,
no sé si tendré vida mañana,
no sé si tendré otra oportunidad de verte,
lo sé, es un poco pesimista, pero es la verdad,
a veces te miro por última vez en la clase,
pero no tomo en realidad la conciencia de que esa mirada podría ser la última.
No quisiera que fuese la última,
yo quiero saber tu nombre,
y que tú sepas el mío.
Poder hablar, compartir, sonreír un poco,
conocerte, antes que nada conocerte.
Porque, ilusionarme, puede ser,
sin embargo, enamorarme, debe tomar tiempo.
Saber si eres la indicada para mí,
y si, dándote lo mejor que tengo, puedo esbozarte,
sacarte, al menos, una sonrisa más,
auténtica, linda, y enamorada.
No sabes mi nombre, así lo creo,
pero déjame decirtelo:
mi nombre es Adrián,
tengo 17 años y quiero hacerte un poquito más feliz,
¿me dejarías hacerlo?








Comentarios recientes