Paso el lobby del canal, entro por un pasillo a otro más ancho y que tenía muchas puertas. A mi derecha está el switcher, y una escalera que conduce hacia los servicios. A mi izquierda, la “Zona VIP”, la zona de maquillaje y de frente : el estudio principal, con el letrero de “Estudio principal” y “Centro de cómputo”. Paso la puerta del estudio principal, y alli estaba todo él. Lo que se veía en la televisión era más pequeño que lo que me imaginaba. Estaba un poco desordenado, no era hora de transmisión era hora de la fiesta criolla, y pues estaban bailarines/as practicando para un show posterior. A un costado, las damas voluntarias, arriba de ellas los teléfonos de MasterCard. En el otro extremo del set, los de Visanet.
En la tribuna estaban los beneficiados de la jornada: los niños. Un poco de dificultades se presentaron para acomodarlos como público. Mientras ubicaba a mis amigos, todos conversaban. Los teléfonos no paraban de sonar en todos lados. Subo las escaleras y los encuentro. Carla, Juan Carlos y los chicos. Watson – el del comercial de Lan -, Milagros por un lado, la niña símbolo Ruth – un amor! – en las primeras filas, y de alli a todos. Estuve conversando un rato con Carlita, hasta que me dí cuenta que interrumpía el paso de la escalera… asi que me fui a la última fila, y me puse encima mi polo de Lan.
Estuve viendo y conversando con Carla, hasta que tuvo que ir a dejar a algunas niñas a los servicios. Me quedé en la última fila, hasta que comenzé a jugar con alguien. Es un niño, paciente del Hogar, – disculpen pero no me acuerdo su nombre
-. Le habían regalado un carrito, al igual que los demás niños, para que no se aburriera cuando no había nada que ver en el set. Comenzé a jugar con él, y al mirarlo, no podía negarme a sonreir.
Este niño tiene un problema. En un incendio ocurrido en su casa en Ancash, se quemó su carita y su mano. Producto de ello, perdió la última. Como podía jugaba conmigo, moviendo el carrito de un extremo a otro. Se reía cuando lo manejaba, y quería seguir con el juego. Debo decir que comencé a cansarme un poco, pero pensé “Dios puede estar en ese niño. Jesús puede estar en ese niño.” y los ánimos volvieron. Y segui jugando tanto que sin darnos cuenta llegamos a la hora en que estaban transmitiendo en el set!, por ello nos callaban cuando se caía el carrito.
Continuaba afuera del canal la fiesta con varios grupos, mientras la tranmisión alternaba con menciones desde el set. Las menciones – ¿Cómo ayudo con mi tarjeta de crédito?, Marque el 14144, Los panetones, etc. – eran hechas por personalidades de la farándula, los más solidarios. Muchos no estuvieron presentes.
Cuando se transmite un testimonio desde el set, todos aplaudimos con mucho entusiasmo. También cuando recibimos donaciones, y si que llegaban varias!. Pero faltaba el peruano de a pie.
Nos sentamos, el niño y yo, y se pronunció la cifra alcanzada. Me acuerdo que era algo de 1 millón y tanto de Soles. Apenas terminó Belmont de decir la cifra, todos aplaudimos con mucha fe. Y vino lo inesperado.
No sé de dónde salió, pero salió. Eran las 6 pm. y la meta estaba lejos. Asi que había que hacer algo…
Comenzé a gritar “¡Sí se puede!”. Y todo el mundo volteó a donde yo estaba. No hacía caso, y seguía gritando. Todo el estudio me siguió, bueno no todo pero buena parte. Las voluntarias, los chicos, todos!. Allí comenzó la esperanza de que vendrían horas mejores. Horas que se veían venir, horas las que me quedaría!!!.
Continúa leyendo, y espera en unos días la continuación. Mantente alerta!
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